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Jesús Mari Ruiz de Arriaga – Okariz

Jesús María Ruiz de Arriaga

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Sabías que Jesús María Ruiz de Arriaga, uno de los abogados más importantes en la actualidad, nació en 1960 cerca de Agurain en el pequeño pueblo de Okariz en Alava y muy joven fue a vivir a Altsasu (Navarra) y que en solo cinco años ha revolucionado la abogacía.

Es uno de los grandes beneficiados de los abusos de la banca y de las entidades financieras (preferentes, acciones de Bankia, hipotecas multidivisa y cláusulas suelo). En 2016 facturó una burrada: 39 millones de euros. Jesús Mari es el director y cara visible de Arriaga Asociados, el despacho de letrados que ha cambiado el orden multidisciplinar de los grandes bufetes gracias a su éxito y su forma de trabajar, según él del 90 por ciento , en miles de pleitos relacionados con temas bancarios.

Este ex fraile reconvertido en abogado, que durante un año guardó votos de sacerdocio, es Jesús María Ruiz de Arriaga Remírez (57 años).

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ARRIAGA ASOCIADOS

Jesús María Ruiz de Arriaga Remírez (Okariz, Álava, 1960). En apenas tres años y medio, y poco más de cinco desde que se tituló en Derecho («soy un abogado joven de mucha edad», bromea), ha levantado desde la nada el despacho que más casos y éxito tiene en la defensa de las víctimas de las grandes estafas financieras, sobre todo preferentes y deuda subordinada. Va camino de los 30.000 clientes y un 98% de sentencias ganadas en primera instancia (2.400). «Si sumamos las que hemos recurrido llegamos al 100%».

Venía de un mundo alejado del ruido financiero. De su pueblo natal Okariz en Alava, sus padres se fueron a Alsasua, Navarra, donde creció  y estudió en el seminario San Jerónimo que la orden de los Padres Reparadores tiene en Alba de Tormes (Salamanca). Aún no intuía que el nombre de esta congregación, ‘reparadores’, acabaría siendo una constante en su vida. Junto a la vocación religiosa inició los estudios de Marketing, a los que añadió Empresariales en la Universidad Pontificia. De aquel noviciado agradece el «escaso fundamentalismo religioso» de sus maestros. Pero en la algarabía estudiantil de Salamanca descubrió que aquella ciudad era el peor lugar para aplicarse y el mejor para pasarlo bien. «No me quedé en la orden porque no había mujeres», suelta en confianza. Había otros caminos que le apetecía recorrer.

De la capital charra apenas pudo salir con una diplomatura. Etapas breves en la gestión en empresas del Grupo Mondragón dieron paso al mundo de la solidaridad en Aragón, donde logró multiplicar por diez los fondos de Atades, ONG dedicada a la discapacidad intelectual.

Al poco tiempo creó Arriaga Asociados, la asesoría empresarial que ahora ha reconvertido en el bufete de abogados que más crece en España. Compaginar todo aquello, a lo que añadió sus clases como profesor en escuelas de negocios, reclamaba unos conocimientos que llegaron a obsesionarle. «La falta de formación la superé multiplicándome», recuerda.

Resultado: acumula cuatro títulos universitarios y 10 postgrados en los que lleva invertidos más de 200.000 euros.

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Un exfraile apasionado de la formación académica

Jesús Mari, como es conocido en el País Vasco, nació en 1960 en Okariz (Álava), en uno de esos días que es conocido por todos, un 4 de julio, fecha en la que se celebra la independencia de Estados Unidos.

 

Una referencia natal que se relaciona mucho con su carácter emprendedor, didacta y sin ningún miedo al cambio. Coleccionista de carreras universitarias (está cursando su posgrado número 11) se convirtió en abogado casi por casualidad. En el año 2009 se licenció en Derecho cursando la carrera a distancia por la Universidad Oberta de Catalunya, tras haber logrado en su juventud la diplomatura de Ciencias Empresariales en la Universidad de Salamanca. También en su currículum vitae aparecen las licenciaturas en Investigación y Técnicas de Mercado, Ciencias del Trabajo o Administración y Dirección de Empresas.

 

De su localidad natal de origen, Okariz en Álava, pocos recuerdos tiene,  ya que apenas estuvo hasta los cuatro años. Su padre era alavés, de los Arriaga de Okariz de toda la vida y su madre navarra.

Se fueron a trabajar a Guipuzcoa ya que su padre era oficial de fábrica y trabajaba en empresas que fabricaban ballestas para automoción y ferrocarril. El periplo profesional itinerante de su padre le llevó muy joven a la villa de Zumárraga (Guipúzcoa) y luego a Alsasua (Navarra), localidad que considera como su pueblo.

El arranque de su infancia transcurrió siempre junto al devenir profesional de su progenitor. Y aunque los recursos económicos eran limitados, sus padres no dudaron en darle la mejor educación posible. De hecho, además de él, sus cuatro hermanos son todos licenciados universitarios.

Por eso, nada más comenzar la EGB, sus padres le enviaron a la conocida localidad navarra de Puente La Reina, parada obligada del camino de Santiago, donde estudió cuatro años en un centro de los Padres Reparadores.

Esta orden religiosa, que controla un albergue para peregrinos en esta localidad navarra, gestionaba también un centro de educación secundaria.

Tras formarse allí en su educación básica, su siguiente paso le llevó ya lejos de Navarra, a la localidad salmantina de Alba de Tormes, donde los mismos Padres Reparadores regentaban el

Aunque ahora tiene 350 abogados fijos en nómina (“no son autónomos ni cobran por los juicios que lleven”), ha llegado a tener 450 letrados a sueldo. Su emblemática oficina central, con las sillas incluso con el color naranja corporativo, está situada en la madrileña calle de Capitán Haya, esquina con General Perón. Con 3.000 metros cuadrados está ubicada a tan sólo 500 metros del Estadio Santiago Bernabéu.

Con el paso de estos años, Jesús María Ruiz de Arriaga también ha adaptado su modelo de financiación. Niega tajantemente que detrás de su empresa haya un fondo de inversión. “Siempre nos hemos financiado con los recursos que hemos ido generando”. En sus inicios pedía un desembolso previo de 400 euros a sus clientes, una cantidad que ha rebajado actualmente a unos 100 euros. Uno de sus reclamos principales para captar agraviados era que al ganar en la mayoría de las ocasiones en costas, buena parte del desembolso real de la minuta a su despacho no lo notaba el cliente en su bolsillo, ya que provenía de las costas que pagaba el banco.

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Jesús María Ruiz de Arriaga Remírez junto al futbolista Iker Casillas.

Ahora, por término medio, cobra en torno al 15 por ciento en las sentencias favorables de las cláusulas suelo y un 10 por ciento en el tema de las preferentes. “Y aunque el porcentaje es menor, al ser importes superiores, se cobra más por estas últimas”. El volumen de juicios ganados, en torno al 90 por ciento, le ha permitido esta espiral de crecimiento en facturación y en gastos de autopromoción. “Muchos días hemos llegado a ganar de 80 a 90 juicios y en algunas jornadas hasta más de cien procedimientos”.

 

Esta es otra de las dudas que los grandes despachos vierten contra él: ¿de dónde saca tanto dinero para prestaciones de marketing, cerca de seis millones, que han llegado hasta el fichaje de Iker Casillas como imagen de la firma? Él lo desmiente. Hace publicidad hasta en The New York Times. “Tuvimos la idea de captar a a Iker cuando me comunicaron que era ya cliente de nuestro despacho. El portero del Oporto reclamaba a Bankia el reintegro de medio millón de euros que había invertido en acciones de este banco”. Sobre las cantidades millonarias que se barajan que ha pagado al excapitán de la selección española de fútbol señala que “son muy moderadas” y que además de su caché colabora con Iker en proyectos solidarios en los que el futbolista es partícipe, como la Fundación Iker Casillas o en otros como con el equipo de fútbol del Alcorcón donde tiene intereses. En las cuentas anuales, el despacho de abogados no especifica entre sus gastos de explotación, que ascendieron a 12,1 millones de euros, cuánto corresponde a marketing y propaganda.

Pero Iker Casillas no es su único cliente famoso. Jesús María Ruiz de Arriaga asegura tener muchos más clientes conocidos, muchos de ellos afectados con la salida a bolsa de Bankia, “No obstante, no puedo decir los nombres, ya que tenemos firmado con ellos una cláusula de confidencialidad”.

 

Sin miedo al futuro

A este exfraile reconvertido en abogado no le preocupa el futuro. De hecho, el éxito de su actual campaña de cláusulas suelo se basa en su capacidad de previsión. Semanas antes de que el Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea en Luxemburgo obligará a los bancos a devolver todo lo cobrado ilegalmente aplicando una retroactividad total, Arriaga ya había puesto en marcha la masiva campaña de publicidad que por primera vez mostraba sus anuncios en las cadenas televisivas de Atresmedia y Mediaset. “Las campañas publicitarias las hacemos según creemos convenientes y según las circunstancias, no bajo una planificación anual. Primero empezamos por Internet, luego la radio, después la prensa escrita con la publicidad exterior y luego televisión primero autonómica y ahora nacional”.

 

Un salto a la primera línea de la actualidad que no le asusta. De hecho, ya tiene una idea clara de funcionamiento para el crecimiento y rentabilidad futura de su negocio: los centros comerciales. Hace pocos meses abrió ya su primera oficina en el centro comercial Isla Azul, de Madrid, “que va como un tiro”. Y prevé la apertura en breve de otras cuatro o cinco oficinas a corto plazo. Su futuro es la reclamación comercial contra los excesos en los puntos de venta. Su negocio ya se ha consolidado como un bufete basado en reclamaciones.

Desde su fundación hasta el pasado 2015, último ejercicio con cuentas cerradas, ha pasado de facturar un millón de euros a 20 millones de facturación neta. Y ya para este año cerrará el ejercicio de 2016 con una facturación en torno a los 39 millones de euros, un hito para un despacho que nació hace solo cinco años y que ha cambiado el mundo de las togas si tenemos en cuenta su humilde origen.

 

Jesús María Ruiz de Arriaga estuvo allí en el Seminario hasta los 20 años. Tomó los tres votos de la orden: pobreza, obediencia y castidad, pero sólo durante un año, no renovándolos y dejando la orden que había acompañado buena parte de su vida y que, cómo él mismo reconoce, “le trató siempre muy bien”; incluso, “me dieron una pequeña cantidad de dinero para rehacer mi vida y empezar a estudiar la diplomatura de Económicas en la Universidad de Salamanca”.

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De Salamanca a Zaragoza

Allí, en la ciudad helmántica, terminó la diplomatura, para luego trasladarse a Zaragoza e intentar acabar la licenciatura. Algo que no consiguió en un primer intento. Ya con 40 años logró por fin acabarla. Eligió Zaragoza para terminar sus estudios, “como podía haber elegido otra ciudad”. No hubo ninguna causa justificada para su traslado a la ciudad del Ebro. Pero su periplo universitario no fue el deseado: “Fueron muchos cambios y no me concentré para nada”. En marzo de 1985 empezó ya su carrera laboral como responsable técnico del área de Hacienda del Ayuntamiento “de su pueblo” Alsasua (Navarra). Por entonces, el Gobierno socialista de Felipe González daba “mucho dinero a las localidades con bastante paro para solventar la creación de empleo y allí me fui. Estaban desbordados”. De forma paralela, ejerció durante tres años la gerencia de una pequeña empresa de transportes, de nombre Certrans.

Fue ya en enero de 1987, cuando el exfraile Arriaga pasó a ser director financiero de la pequeña cooperativa Ohiana, perteneciente al grupo Mondragón, situada al norte de Navarra, muy cerca de Roncesvalles. Allí solo estuvo un año, volviendo después al mundo del transporte como director financiero de la empresa Transportes Satrústegui, abandonando su puesto en diciembre de 1990.

Ya en 1992, el año de los Juegos Olímpicos, se afincó en Zaragoza. Su entonces novia, María José, que luego fue su primera mujer, y madre de su único hijo, Víctor, estudiaba allí y habían adquirido una vivienda. Por entonces, una empresa de head hunters le reclutó para llevar la gerencia de una asociación de discapacitados intelectuales con serios problemas financieros, de nombre Atades (Asociación Tutelar Asistencial de Discapacitados).

 

En Atades solventó “sus graves problemas económicos de financiación” y, de hecho, como él mismo reconoce, llegó a concertar “más plazas con el Imserso que todas las asociaciones juntas de España entera”.

 

En Atades estuvo más de siete años, pero en enero de 1999 decidió probar de nuevo suerte. Ahora en el sector de la consultoría, una de sus pasiones junto con la formación. Su época como consultor en el grupo RH Asesores no fue dilatada, apenas duró un año, algo que compaginó de nuevo con su trabajo en Atades, pero en este caso no como gerente sino como adjunto a la gerencia en Atades Huesca. Allí aprendió y se formó junto al que considera su gran jefe, José Luis Laguna Monreal, que ha recibido este año de 2016 la Cruz de Oro de la Orden Civil de la Solidaridad Social a petición de la Delegación de Gobierno de Aragón. Por esas fechas se separó y luego se divorció de su primera mujer, María José.

Paralelamente en el tiempo, empezó otras licenciaturas universitarias. Primero Investigación y Técnicas de Mercado, luego Ciencias del Trabajo y, posteriormente, consiguió acabar Administración y Dirección de Empresas para ya dar el salto a Derecho, que es la carrera que más éxitos profesionales le ha acarreado. Durante esos años compaginó sus trabajos con labores de formación también en Zaragoza, como profesor, principalmente, en la ya desaparecida Columbus IBS y en el Esic.

Precisamente, siete años después de su separación y dando clases en la Columbus, conoció a la que es actualmente su esposa, por la vía civil, y administradora única de Arriaga Asociados Asesoramiento Jurídico y Económico SL, la peruana Maria Giuliana Mayuri Chumacera. Que lo hace a través de dos sociedades: Sandoval Lake SL y Proyectos e Inversiones Colibri SL. Junto a ella visita a menudo Perú, como ha hecho estas Navidades.

Esta licenciada en Administración y Dirección de Empresas conoció a Jesús Mari cuando ella estaba elaborando su proyecto final de curso en la Columbus de Zaragoza, donde el exfraile era el supervisor de la tesina. Desde entonces iniciaron una intensa relación amorosa que termino en el año 2013 en matrimonio civil.

Hoy es su mano derecha en todo, como también lo es su hermano Juan José Ruiz de Arriaga, un personaje muy discreto, al que no gusta que se sepa nada de su vida privada. Solo se sabe que es dos años mayor que él y que es licenciado en algo completamente distinto al mundo de la abogacía, aunque acaba de finalizar un máster como su hermano y su cuñada en Dirección de Empresas en el IESE.

Datos y fotos: Elconfidencial.com, elespanol.com

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