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Tradiciones de Sallurtegui

  Tradiciones de la Romería de la Virgen de Sallurtegui

Sallurtegi es un antiguo despoblado perteneciente a la Villa de Agurain y que dista unos dos kilómetros de su Casco Medieval y situada encima de un pequeño cerro. El acento tónico recae en la segunda sílaba, y existe además una pronunciación popular: “Sallurti”, como del despoblado de Zornostegui ha salido la pronunciación popular “Zornozti”.

El despoblado de Sallurtegi aparece citado por primera vez el año 1.025, en la famosa lista de los pueblos alaveses que pagaban un tributo al monasterio de San Millán. Viene mencionado como “Salurtegi” y le correspondía pagar una reja, es decir una barra de hierro, junto con la aldea de Hagurhain. De manera que entre ambas poblaciones apenas sumaban por entonces diez vecinos.

¿Cuándo se despobló Sallurtegi? Probablemente antes del siglo XVIII, pues el ilustrado Prestamero lo incluye entre los mortuorios o despoblado de nuestra provincia. Sallurtegi, según Henrike Knörr, significa “lugar de San Jorge”. Hubo pues un cambio de advocación, pues durante siglos se veneró allí una imagen de Santa María, del siglo XIII, hoy la Iglesia salvaterrana de éste nombre. Una réplica de ésta imagen quedó años atrás en el exterior del caserío de Sallurtegi.

El documento más antiguo en el que aparece esta festividad data de 1597, pero sin duda su celebración es anterior.

CANTOS DE LA AURORA DE AGURAIN

El canto de la aurora es un canto de madrugada o mañanero, que recibe distintos nombres en el estado tales como: alborada, mañanita, aurora, etc..
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Este canto era, según Alberto Gonzalez de Langarica, sacerdote e historiador de Agurain, nacido en San Román, para nuestros mayores una forma a la vez que festiva también religiosa, de adoración popular y común a numerosos pueblos, recibiendo sus participantes distintos nombres: “auroros”, “campanilleros”, “auroreros”, etc..

Esta aurora se canta en ciertos pueblos todos los días del año y en otros de Alava como Heredia, Mezquia, Gaceo, etc.. se cantaba en ciertas solemnidades del año litúrgico

El origen documental parte del siglo XVIII, en el cual los obispos promueven con numerosas indulgencias al recomendarla en Sinodales y Visitas Pastorales, junto al rezo del Rosario de la Aurora al que casi siempre precedía. Aunque es indudable que su origen es mucho más antiguo. En numerosos casos este rosario matutino también era cantado por las calles del pueblo.

En la fiesta de Nuestra Señora de Sallurtegui o Sallurti, como la llaman los nativos de Agurain se dan varios componentes curiosos, el mencionado canto de la aurora, la romería, la existencia de una ermita hoy caserío, de un despoblado, de una procesión hoy en cierto modo “reconvertida” llevada por mujeres y del regalo de un peculiar bollo de pan.

 

Esta aprocesion sallurti 6urora que estudiamos aquí es la única que se recuerda y conserva en la Villa de Salvatierra de Alava, la antigua Hagurahin, y ha sido asociada a la Virgen de Sallurtegui, patrona de un despoblado cercano, aunque la Banda de Música de Agurain ha recuperado hace unos años unas partituras de una Aurora en honor de Santa Cecilia que se tocaba a principios del siglo pasado y que fue compuesta por su director Fidel María Blanco Ruiz hacia 1901 que se titulaba “Homenaje a Santa Cecilia”.

Parece ser la reminiscencia y recuerdo de otras auroras y de una procesión festiva, de las llamadas de “encuentro” de las que tenemos numerosas noticias en el País Vasco y que apenas se conservan hoy.

Estas se celebraban el Domingo de Resurrección por la mañana; recibiendo su nombre del encuentro dos procesiones que llevando una de ellas la imagen de Jesús Resucitado, y la otra, una imagen de María, se juntan en alguna encrucijada del pueblo, desde donde vuelven juntas a la Iglesia, comenzando así el aspecto festivo de la Resurrección de Cristo, que en cierto modo cristianiza la fiesta de la primavera y del entorno de la vida del campo.

Pasaremos a describir los otros aspectos de la fiesta de Sallurtegui ó “Sallurti”, como comúnmente es pronunciado este nombre, detallando su localización geográfica, su aurora y romería y el “ronzapil” ó bollo que regalan las madrinas a sus ahijados: una especie de bollo de Pascua, que por su peculiaridad recuerda en algún sentido los huevos de Pascua en otros lugares.

Esta romería se celebra el Lunes de Pascua de Resurrección y según algunas personas es para “felicitar a la Virgen la Resurrección de su Hijo”, del mismo modo que el Viernes Santo se le acompaña en su dolor y soledad.

PROCESION DE LA VIRGEN DE SALLURTEGI

Esta procesión de Agurain puede que tenga su origen según Alberto González de Langarika en el recuerdo o traslado de una procesión de “encuentro” entre la Virgen y Jesús Resucitado que se celebraba según algunos informantes hasta poco después de la última Guerra Civil.

Las imágenes de ésta procesión de “encuentro”: una Virgen de las llamadas “de palo” ó “maniquí” (de la que sólo se conservan la cara y las manos) y una soberbia imagen de Jesús Resucitado (siglo XVIII) todavía se guardan en la parroquia de Santa María de Agurain, ésta última en el baptisterio.

EL CANTO DE LA AURORA

Los actos y cultos tenían comienzo a las seis de la mañana hasta hace unos años y en la actualidad a las siete, con el canto de la Aurora. Un grupo nutrido por mayores y jóvenes recorren las plazas, calles y cantones interpretando en los lugares de costumbre las antiguas estrofas.

Antes de que nuestro pueblo creciera como consecuencia del desarrollo industrial de los años sesenta, sólo se cantaba en el interior de las murallas y en los “portales” ó puerta de éstas; en la actualidad se canta por los barrios nuevos que han crecido por la periferia del Casco Histórico.

Hasta hace unos años era fiesta laboral sólo por la tarde; hoy se celebra todo el día.


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LA AURORA

La salida de la aurora se anuncia con cohetes y un repique de campanas desde la iglesia de Santa María, mientras se canta la aurora se va acompañando de una o varios faroles antiguos, de los que se usaban para acompañar al viático, y también con numerosas campanillas.


La letra de la aurora es la siguiente:

 

Ya ha salido Jesús del Sepulcro (bis)
El infierno queda (ter)
Lleno de pavor

El pecado y la muerte vencidos (bis)
Abiertas las puertas (ter)
Del cielo están hoy

Alegrémosnos
Aleluya, Aleluya, Aleluya,
Que ha resucitado (ter)
Nuestro Redentor,

Cristianos venid,
Devotos llegad,
A rezar el Rosario a María (bis)
Si el Reino del Cielo (ter)
Queréis alcanzar.


Esta melodía es muy simular a la de una aurora de Pipaón (Álava) aunque ignoramos la relación existente entre ambas.


Después en cada parada se reza una Ave María y Gloria Patri. También desde hace unos cincuenta años se añade a ésta aurora un “zortziko”, que según unos es del aguraidarra Don Ramós Sagasti, antiguo director de la Banda de Música y según otros de Sabino Arana Garayo (1932 – 1979).

La letra, cuya música transcribimos al final es la siguiente:

 

Salvaterranos, venid gozosos,
En éste día a saludar,
A nuestra Madre, la Virgencita,
Que en Sallurtegui, tiene su altar.

Desde esa altura,
Con gran ternura,
Sobre tu pueblo,
Siempre velaste,
Hasta que un día
De triste suerte,
Con honda pena
Lo abandonaste.

Vuelve, Madre querida,
Vuelve a tu cerro,
De mis amores
Y desde allí
Derrama sobre éste pueblo
Tus bendiciones (bis)


Aparte los txistularis, con alegres dianas, despertarán al vecindario estimulando su ánimo para acompañar a la imagen de la Virgen en la procesión que poco después del Canto de la Aurora se organizaba hasta hace unos años desde la anteriormente mencionada capilla del hospital hasta el año 1969 aproximadamente, éste que se derribó por aquellos años,


estaba situado en la última manzana de casas hacia Santa María, cerca de la casa de Colores, entre la Calle Mayor y la Carnicería.


Esta capilla del hospital, tenía un pequeño retablo neoclásico, con las imágenes de San Luis Gonzaga, San Estanislao de Kotska, y la Virgen de Sallurtegui, ésta vestida. A veces sin el Niño y con el manto morado, era sacada como Dolorosa en la Semana Santa.

Al derribarse el hospital pasó la imagen a la Iglesia de Santa María, donde se venera en la actualidad.

En primer lugar iban la Cruz Parroquial de Santa María y los dos ciriales, con los niños a sus lados y los hombres por las aceras. Seguían por el centro los txistularis y ocupando toda la calzada la juventud y los cantores seguidamente la imagen de Nuestra Señora en andas que portaban cuatro jóvenes y rodeada con los faroles de un misterio del Rosario, inmediato seguía el sacerdote revestido de capa y finalmente las mujeres.

Sobre las seis y media de la mañana se ponía en marcha para bajar por el Cantón del Rosario a la Calle Zapatari y de allí a la Plaza de San Juan, para continuar por la Calle Mayor para regresar a la capilla donde a continuación se celebraba la Misa.

Durante el recorrido se rezaba el rosario, cantando en parte e intercalando entre los misterios la interpretación por los txistularis de la Marcha de San Ignacio, el zortziko de San Juan y otras canciones religiosas populares.

A la terminación de la Misa se iniciaba por los txistularis la kalejira tocando una biribilketa

Hace varios años, al finalizar la Misa se repartían entre los niños asistentes unos vales canjeables por el tradicional bollo de chorizo o “ronzapil”, en la actualidad se reparten los bollos entre los asistentes.

Para entrar en calor, a todos los asistentes se les reparte un gratificante chocolate caliente con bizcochos mientras, hasta hace unos años los txistularis y en la actualidad la Banda de Música les ameniza, animando la fiesta con tradicionales melodías.

Hace unos años, el Ayuntamiento de Agurain organizaba una sokamuturra o el encierro de un toro ensogado.

A la terminación de la Misa los txistularis iniciaban una kalejira tocando unas biribilketas a lo largo de la Calle Mayor en la que participaba con gran animación la juventud para finalizar en la Plaza de San Juan bailando el fandango y arin – arin y al corro la biribilketa para terminar e irse a trabajar hasta el mediodía.

Durante la mañana los niños y niñas se dedicaban individualmente a visitar a los padrinos y madrinas. El motivo, felicitarles las Pascuas y recibir el obsequio del “bollo con chorizo”, el “ronzapil” introducido antes de cocer el pan en el horno de la Villa o encargado al panadero. También se acostumbraba preparar el bollo con huevo, pero lo más general y tradicional es el bollo con chorizo, que será la merienda de esa tarde junto al caserío de Sallurtegui.

LA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA DE SALLURTEGUI

La Virgen de Sallurtegui (0,93 x 0,36 x 0,33 m.) que contó con ermita propia, está hoy recogida en la Parroquia de Santa María de Agurain. Por razones devocionales y del concepto del decoro que se quiere para las imágenes de culto, fue drásticamente restaurado y policromada en el siglo XX según el patrón de la Virgen de Estibaliz.

Debió ser parecida a las Andra Mari que existen en Agurain pero esta lleva una flor, en lugar de una manzana la Virgen de la Salud, sin que sepamos que se trata de una licencia de los restauradores. En cuanto al orbe del Niño, en lugar de libro, parece genuino o al menos es de madera, a juzgar por el apolillamiento que presenta. En cualquier caso, puede clasificarse en el Segundo Grupo de Fernández Ladreda.

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CUADRO DE LA VIRGEN DE SALLURTEGUI

Como ejemplo de pintura del siglo XVIII, contamos con la representación en lienzo de la Virgen de Sallurtegui (2,10 x 1,32) en la capilla de San Roque de la parroquia de Santa María, que procede al parecer de su ermita, donde fue colocada en 1.757.

Figura la imagen gótica de la misma Virgen ya estudiada anteriormente , vestida con aparatosas ropas acampanadas, ricamente bordadas y con broches de pedrería pendientes de lazos, de las que asoman el rostro enmarcado en rostrillo y la mano derecha sosteniendo una flor roja. Del Niño se ven también la cabeza, coronada como la de su Madre, y ambas manos con una flor blanca y el orbe, respectivamente.

Como “trampantojo a lo divino”, la imagen se sitúa bajo un arco de medio punto y entre columnas salomónicas en la hornacina de un retablo tardo churrigueresco.

Está decorado abigarradamente con hojarasca y cabezas de ángeles que resaltan mediante la policromía.

En el entablamento y sobre la imagen un gran cogollo enmarca el anagrama coronado de María y abajo, en la predela, hay la siguiente inscripción:

“R. to DE Nª Sª. DE/ Sallurtegui. Patrona de la Villa de Salvatierrª/ en la muy noble y leal Provia/ de Alaba”.

El efecto ilusionista queda reforzado por dos lámparas, como de plata y con velas encendidas, que cuelgan por delante y a los lados de la Virgen, lo mismo que en representaciones semejantes de la escuela madrileña de los siglos XVII y XVIII.

Se trata, en definitiva, de una obra de carácter religioso y conmemorativo de buena calidad, además de un testimonio histórico para Salvatierra – Agurain, que tal vez esté copiando una estampa de devoción.

EL BOLLO DE PASCUA O “RONZAPIL”

Hasta el siglo XIX la Iglesia prohibía consumir durante la Semana Santa carne y derivados de animales, incluso leche y huevos. Solamente a partir del XX se admitió la leche, derivados y huevos.

Hay que recordar que antaño en las casas de nuestros antepasados se consumían pocos huevos, incluso en los caseríos que tenían gallinas, ya que se reservaban para su venta. Se procuraba usar poco aceite de oliva, pues era caro, y se utilizaba la grasa de cerdo.

Antiguamente, hasta mediados de los 60 aproximadamente era costumbre en numerosos pueblos del País Vasco y también en Agurain que el lunes de Pascua las madrinas regalasen a sus ahijados un bollo de pan que en su interior tenía un chorizo y un huevo cocido, y por fuera con adornos grabados en su corteza.

Este bollo recibe varios nombres: “ronzapil”, “ranzopil”, “ranchopil” y según Baraibar “arronzopil”. Torta de harina de trigo, amasada con huevos, en la cual se deslíe la levadura, se cuece en el horno.

Procede del vocablo vascuence, no incluido en los léxicos euskaros, compuesto de “arronz” huevo y “opil” torta. “Arrontz persiste su “arronz-obi”. “Opil” torta se usa en el actual vascuence y ha dejado señales de su existencia en instrumentos muy importantes y antiguos. (Baraibar 1905).

Parece que su origen etimológico es el compuesto de “arrontza” (huevo), según el Diccionario de Azkue, “arrauna” en el dialecto alavés, según el Diccionario Landuchio, y la palabra “hobi”, “obi” (hoyo)

Baraibar la citaba como “ronzapil” también en Dulantzi y como “Ranchopil” en Ozaeta.


En el Vocabulario navarro de J.M. Iribarren, aparecen las palabras “piperropil” y “piporropil”, como “bollo con pimientos” , esta misma palabra la cita Baraibar en el mismo sentido en los pueblos de Alava que lindan con Navarra y en la Montaña Alavesa.

También aparece en algunos pueblos de Barrundia y Gamboa como “arraultzopil” de “arrautz” (huevo) y “opil” (panecillo) aunque suele quedarse pronunciado en “rantzopil”.

En la actualidad se hacen para éste día industrialmente, sufragando los gastos alguna Sociedad Gastronómica o el Ayuntamiento que entrega unos vales canjeables a los niños para que acudan a la Misa de la Aurora.

El paskopilla es un pan embutido con uno o varios huevos crudos o un trozo de chorizo, y que para su mayor prestancia puede llevar un baño superficial de huevo y algunos dibujos en la corteza. El alimento pascual posee una rica diversidad semántica en euskera: en Álava, por ejemplo, lo llaman ronzapil, ronzonpil, arrazobi o simplemente rosco. En Bizkaia mokotza, morrokotea, paskopilla o paskopille. En Gipuzkoa arrautz-opill, kaapaxue, karapaixo o iru-puntua(porque a veces se elabora con forma triangular en honor de la Santísima Trinidad). Morrodua omorrukua se denomina en Iparralde y en Navarra adar-opil, aitatxi-opil o amatxi-opil.

Pepe Lezea tocando el txistu en una romería.

ROMERIA DE LA TARDE AL CASERIO DE SALLURTI

En el año 1915 cita ésta romeria en su libro “Geografía General del País Vasco y Navarra. Su asistencia has sido más fuerte a partir de la posguerra;
Hacia 1940-1941 se reinstauró el rosario y la aurora por iniciativa del párroco Don Serafín Sáenz y de un devoto guarda forestal, apellidado Letona, acompañados y seguidos por un grupo de jóvenes de entonces, entre ellos Pepe Ibáñez de Opacua, Angel y Miguel Garagalza, y el txistulari Pepe Lezea, etc..

Los txistularis, hacia las tres y media de la tarde, se ponían en marcha desde enfrente de la capilla del antiguo hospital, iban tocando una biribilketa por la Calle Mayor hasta el Portal del Rey, de allí una vez salido del Casco Histórico, tomaban el Barrio de San Juan para seguir andando en dirección al caserío de Sallurtegui.

Pronto se animará el recorrido con los padres en compañía de sus hijos pequeños, cuadrillas de jóvenes, mozos y mozas que suben con el bollo y otras viandas preparadas para merendar en las cercanías del caserío.

Después, la gente interpretando canciones populares subían a la campa y en la era, delante de la antigua capilla y caserío, donde ya están los txistularis tocando jotas, fandangos y contradanzas se celebraba la animada romería.


Hace unos años se subía la imagen por unas horas, en plan de romería, antes se hacía el baile allí, pero en la actualidad se hace en la Plaza de Santa María.

Antes del anochecer se regresaba a la Villa, saltando y al corro con acompañamiento de marchas ejecutadas por los tamborileros hasta entrar en la vieja Agurain, donde continuaba el baile en la plaza, amenizado por un conjunto musical tocando música vasca y exótica con numerosa concurrencia de participantes, terminando la fiesta hacia las 12 de la noche.


LA ERMITA DE SALLURTEGUI


Esta antigua ermita de Ntra. Sra. de Sallurtegui se halla en la actualidad como caserío de su nombre a unos dos kilómetros al sur de la Villa de Agurain, y fue la parroquia de un despoblado desaparecido o “mortuorio” abandonado posiblemente antes del siglo XVI.

Aparece documentalmente en el llamado “Voto de la Reja de San Millán” del año 1025, en el que pagaba una reja de hierro al monasterio de éste nombre cada año, apareciendo junto a la aldea de Hagurahin con quien comparte pago.

También lo encontramos como apellido en un documento de 1.087, “Señor Beila Garceia de Salurtegui” y en el siglo XIII, como perteneciente al Arciprestazgo de Eguilaz.

En el año 1258 el rey Alfonso X el Sabio la donó junto a otras aldeas a Salvatierra.

Después ya no aparece como aldea, siendo confirmada su existencia sólo por las referencias a la ermita o sus “beatas”.


En el año 1846 estaban en bastante mal estado, estudiándose el restaurarla, pero las difíciles circunstancias del momento hicieron que se vendiera, junto con otras propiedades, como la ermita monasterial de Ula, o el hospital de la Magdalena (se venden entre los años 1835 y 1851, 47 fincas rústicas con 115 fanegas de terreno, además del hospital ya mencionado de la Magdalena, Ula, Sallurtegui, por 56.831 reales). Para pagar las deudas en que se estaba sumiendo el Ayuntamiento por las continuas luchas políticas y guerras carlistas; a pesar de ello en el Diccionario de P.Madoz aparece en el año 1849 como ermita, debido a que su información es anterior a su venta.

Subsisten la imagen gótica de la Virgen del siglo XIV aproximadamente y algunos restos en el edificio del caserío; restos de un arco románico tapiado y en su interior se aprecia la planta del edificio, rectangular con estrechamiento en la cabecera y un arco escarzado en lo que era el bajo coro y parte de una bóveda cañón con lunetos.


También se conserva frente al caserío una estela, de la Inmaculada, del siglo XVII, con una inscripción ilegible.

El mojón de Sallurtegui

A parte de todas estas tradiciones y romerías no hay que olvidar la piedra o mojón de Sallurtegui que se encuentra en este lugar a unos 10 metros de la ermita y que creemos que es digna de estudio y de ser conservada en un lugar más idóneo, dado que en la actualidad se encuentra junto a la chabola del perro, y que bien podía ser en la renovada ermita de San Martín de Agurain enclavada dentro de las dependencias del Ayuntamiento.

Se trata de un mojón de un metro y medio de altura y con una Virgen labrada en su parte superior así como una serie de escrituras en latín en su parte baja, tal y como se ve en la foto y que creemos debería ser estudiada con detenimiento por algún estudioso de la materia como Don Zoilo Calleja o por el profesor Goñi Echevarria o por algún técnico especializado.

También sabemos de otra escultura con una Virgen situada en una fuente no muy lejos de este lugar al que llaman la Fuente de Santa Marina y que también merece otro estudio.


EL CASERIO


El caserío fue edificado en el año 1725 con limosnas de lo devotos para que sirviese de hospedería a los peregrinos, y de habitación al ermitaño o la “serora” (nombre que recibían las mujeres que solteras estaban al cuidado material de ermitas o de Iglesias, popularmente “para vestir santos”) que moraban allí para cuidar la ermita y del aceite de su lámpara.

Esta ermita y un terreno en 1920 eran propiedad de los Sres. Ajuria y Urigoitia, de Araia y los atendían unos inquilinos apellidados Arechavaleta. Por esos años pasó por compra a una sociedad de Salvatierra formada por López de Heredia, Garagalza, Oquiñena y Grandes. Éstos a su vez, lo vendieron a la familia Quintana, moradores actuales.


OTRAS NOTICAS DE LA ERMITA


En los “Libros de Bautizados de la Parroquia de San Juan de Agurain, de su Libro Sacramental III, a partir de los folios 56, 57 hasta 75 de los años 1646 – 1653 encontramos varias veces como padrino al ermitaño o “pater” de Sallurtegui, éste se llamaba Francisco de Urrexóla.

Por estos años también encontramos como madrinas de bautizos a las “beatas” ó “seroras” de San Juan, en 1650 Francisca de Uralde: también encontramos algunas mandas testamentarias como una de Juliana Martínez de Ullibarri que le deja la mejor vaca que poseía, o como el sacerdote Lorenzo de Luzuriaga que solicitaba una casulla de la ermita para su mortaja, al tiempo que legaba otros objetos de culto.

Don Juan Francisco de Eulate y Santa Cruz, natural de Salvatierra, era hijo de Hipólito de Eulate y Felipa de Chinchetru y fue primer teniente de granaderos de infantería de la Guardia Española en el año 1733 colocó en la ermita de Sallurtegui una bandera tomada a los “moros” en Orán, en 1775 entró en la orden de Carlos III.

En 1795 encontramos que se arriendan por nueve años los terrenos de sembradura de la ermita a Manuel Pérez de Albeniz por una renta de dos fanegas y media de trigo al año, lo mismo encontramos en 1807.


Caserío de Sallurtegui


Este caserío se encuentra en las cercanías de la carretera que conduce a Opakua y Estella, en lugar elevado de fácil acceso.

Uno de los siete lugares que la Cofradía de Arriaga dona a Alfonso X el 18 de Agosto de 1258 es Sallurtegui.

Ha subsistido esta casa hasta nuestros días unida a la ermita, justamente al final de la loma que desde Opakua, con suave desnivel y rebasada la Aneja de Arrizala se aproxima a la Villa, desde donde se inicia el rápido descenso hasta el llano. Los caminos para acceder a la antigua ermita son firmes y amplios.

Como vigía en su atalaya, allí por siglos en la ermita ha estado Nuestra Señora de Sallurtegui presidiendo la vida religiosa y social de Salvatierra – Agurain siendo patrona de ella. La imagen de Nuestra Señora de Sallurtegui fue trasladada el siglo XIX a la capilla del hospital municipal de la Villa y cuando el edificio se destinó a otros servicios, con tal motivo se efectuó el traslado a la Iglesia de Santa María donde recibe culto.


Desde el siglo XIX, hacia le año 1840, la ermita se utiliza para usos agrícolas y ganaderos la zona de capilla, la parte baja a varias dependencias y cuadra y la parte de arriba para habitaciones y pajar.

La obra de fábrica, en las paredes, se ha construido con partes de piedra caliza labrada al uso y otras de mampostería con las mochetas y esquinales de piedra caliza labrada. La estructura interior se compone de vigas, cuartones, tabla y armazón del tejado, con madera de roble, a dos aguas con amplio vuelo y la cubierta con teja curva.

La era se sitúa delante de la casa y limitando a su lado izquierdo, se ha construido amplio almacén para guardar los productos del campo y maquinaria.

El conjunto del edificio es el de una casa agrícola carente de ornato religioso y artístico.


CONCLUSION


La simbiosis de éstos elementos, festivos, religiosos, tradicionales, históricos ha hecho que el nombre y la patrona titular de un despoblado del que apenas tenemos noticias históricas haya aglutinado en una celebración a toda la población de la Villa de Salvatierra, que posiblemente la razón última de la desaparición de aquella aldea, a cusa de su pujanza económica y la seguridad que ofrecían sus murallas en el Medievo frente a la dependencia económica y la indefensión en que quedara la vieja aldea.

BIBLIOGRAFIA
Micaela Portilla
Alberto González de Langarica
Jesús Ruiz de Larramendi

INFORMANTES
Pepe Ibáñez de Opacua
Félix Elizondo

FOTOGRAFIAS
Gerardo López de Guereñu
Don Antonio Lafuente
Jaso Ruiz de Alegría
Jesús Mari Garagalza
Roberto Eguino
Eva San Pedro
Kepa Ruiz de Eguino


 

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